A. V. F Barrio Parque Las Dalias

Diario de los sucesos en el Barrio Las Dalias (Mar del Plata)

Conclusiones

16-09-2007 00:50:06
Durante la reunión con los candidatos nuestro presidente, el Lic. Carlos Aletto, leyó el resumen de las Conclusiones:

Estimados Vecinos:
Es verdad que este documento está dirigido a todos ustedes, los vecinos, es decir al conjunto de la sociedad marplatense, a sus instituciones, a las autoridades, pero sobre todo está dirigido a los candidatos de los distintos partidos, ya que en ellos está encerrado, como en la caja de Pandora, la esperanza.
En el marco de la Primera Convención de Asociaciones Vecinales de Fomento del Partido de General Pueyrredón, el 28 de julio del 2007, se leyó este documento final que contienen las arduas conclusiones a las que abordamos 42 entidades de fomento que sesionamos los días 13 y 14 de julio de este mismo año.
Hoy repetimos esta lectura ante ustedes porque pensamos que “No podemos perder más tiempo”.
Los vecinos de Mar del Plata sentimos orgullo de habitar en la ciudad emblemática del turismo argentino, denominada (como todos sabemos) con distintos apelativos, como por ejemplo “la Capital turística del mundo”, “la Perla del Atlántico” o quizás el más conocido de todos el de “Ciudad Feliz”. Es verdad, los marplatenses nos sentimos orgullosos con estas denominaciones, además somos conscientes —y creemos que ustedes también— que una sustancial parte de los ingresos provienen de esa industria sin chimeneas, de los millones de argentinos que con su presencia contribuyen a través de ésta a la expansión de las otras industrias como la de la construcción, la textil, la hotelera... Creemos que ninguno de nosotros podemos discutir los beneficios que otorga ser un paradigma del turismo argentino.
Pero una vez que buceamos en la realidad de los miles de marplatenses que viven en los más de ciento diez barrios advertimos, a simple vista, que poco tiene que ver con esta visión turística. Todos conocemos los problemas de los seiscientos mil habitantes que viven en las diez mil manzanas del ejido urbano, conocemos las falencias en el transporte de niños y adultos, para llegar a la escuela uno, al trabajo otros; conocemos la insuficiencia en el servicio de atención primaria de la salud, debiendo recurrir la gran mayoría al Materno Infantil o al Hospital Interzonal, según el caso.
Demás estaría detenerse largamente en los problemas que todos conocemos al transitar por los barrios, por ejemplo, la creciente inseguridad; la falta de mantenimiento del servicio de alumbrado público, los pavimentos vencidos e, incluso en un sinfín de zonas, la ausencia total de pavimentos. Tampoco ignoramos que muchos luego de transitar por la ciudad cuando llegan a sus casas se encuentran sin los servicios básicos, como cloacas, agua corriente y gas natural. Las carencias no quedan en estos puntos, sin que alcanzan al deporte, la seguridad, la cultura y la educación, donde los servicios municipales son insuficientes.
Pero no son solo carencias a lo que nos referimos, es peor, hemos advertido un estado municipal ausente, que perdió la vocación por el control y así, de esta forma, vemos crecer los barrios sin planeamientos, sin normas, o en el mejor de los casos con normas que no se cumplen, construyendo un frankestein edilicio, donde cambalachean monstruosamente industrias con casas residenciales y bailables, con templos y casas de familias.
Y ustedes saben que la falta de límites, altera la convivencia armónica de los vecinos; y esta situación anárquica nos ha llevado a la gran mayoría a descreer de los funcionarios, de los políticos de la ciudad y a sentirnos, no solo amenazados sino que también como contribuyentes, estafados.
Estafados por el aumento de las tasas y los servicios municipales, estafados por el funcionamiento del transporte público de pasajeros, estafados por la mala recolección de los residuos, estafados por la ubicación del predio de disposición final; estafados en las ganas de no ser estafados.
De esta forma el Contrato Social, como lo entendía Locke o Rousseau, base fundamental de una sociedad integrada, se ha roto y este quiebre no da lugar a felicidad alguna, y para tener una ciudad feliz debemos contar con un pueblo feliz.
Hoy Mar del Plata no cuenta con un PUEBLO FELIZ, por lo tanto como fomentistas tenemos el derecho y la obligación de revertir esta situación y si no lo hacemos seremos responsables; quizá ya lo somos; por eso decimos: “No nos hagan perder más tiempo”.
En primer lugar, para hablar del Gobierno Municipal iniciamos con una frase muy común en las reuniones vecinalistas de los años ochenta, la misma sentenciaba: “Es mucho más lo que han hecho los vecinos por los intendentes, que los intendentes por Mar del Plata”. Esta frase se sigue actualizando día a día, año a año, gobierno a gobierno.
Los vecinos nativos, los nuevos vecinos que vienen de todos los puntos cardinales del país —e incluso de otros países limítrofes— los estudiantes universitarios, los jubilados que optan por vivir en nuestra ciudad e incluso los propietarios que viven fuera de la ciudad conformamos el más alto porcentaje de cobrabilidad del ABL. Los vecinos, incluso, en un hecho inédito apoyamos el aumento de tres y cuatro pesos para la realización de obras públicas. Los vecinos conformamos organizaciones civiles de todo tipo: mutuales, cooperativas. Por esto, las asociaciones vecinales de fomento hemos crecido y abarcamos todo tipo de prestaciones en los barrios, autogestiones, inclusión social y todas las acciones que no son desconocidas por ustedes.
Sin embargo, desde 1984 hasta la fecha, nuestros mandatarios le han dado carnadura a la frase: “Es mucho más lo que han hecho los vecinos por los intendentes, que los intendentes por Mar del Plata”. Las políticas publicas, cuando menos ineficaces, han provocado un retroceso en nuestra calidad de vida, como se pueden ejemplificar en tres áreas principales: el transporte, la salud y el Medio ambiente.
Los recorridos y las frecuencias, las tarifas, los modos de pago, el fondo fiduciario, la condonación del 3 %, los boletos estudiantiles, la atención a los discapacitados, la sospechosa firma de los contratos de concesión hace del transporte una estafa a los vecinos.
Además, el 25% de los vecinos que no tienen cobertura en salud deben, como ya hemos señalado, trasladarse dificultosamente a los hospitales de la Provincia, ya que los secretarios de salud que desfilaron por el Palacio Municipal pretenden con mal equipados centros de salud, ubicados en la periferia, cubrir tamaña necesidad. Ni mencionar las precarias postas sanitarias. Un ejemplo claro de este abandono de persona es que en la extensa franja que va desde Constitución hasta los cuarteles —dimensiones que bien tienen algunos pueblos bonarenses—, hay un solo centro de salud diurno en Cura Brochero y Los Helechos. Esto es criminal, no es una metáfora, es una cuestión real de vida y muerte.
Tampoco nuestros vecinos cuentan con una política medioambiental como tienen otras ciudades del país y del mundo. No todas las grandes urbes están colapsadas por los residuos como si lo está la Ciudad Feliz.
Los gobernantes de turnos nos mienten: Roig, en aquel 1988 —cuando se inauguró la planta de Camet— nos dijo que era una planta de pretratamiento, y todos sus sucesores se alinearon en esta mentira. Otros prometieron solucionar los problemas del residuo de las pesqueras y nunca lo hicieron. El emisario submarino parece un cuento de Julio Verne y el acuerdo al que se arribó con la rescisión del contrato a Benito Roggio un cuento de terror.
La tecnología utilizada en el resto del mundo da respuesta al problema de los gases que provoca la acumulación de basura —siempre que se respete la certificación de impacto ambiental— pero lo único que no puede es esconder el sobreprecio. Por esto es que aspiramos a una ciudad bien administrada, con un gobierno transparente, con una gestión impecable.
El fomentismo no es ajeno a estos problemas que exceden los límites del ejido urbano, que atañen también a Batán, a las zonas suburbanas, a las poblaciones rurales, a Sierra de los Padres y a sus alrededores. Nuestro fomentismo ha sido siempre un fomentismo de colaboración, de propuestas y de acción. Además los vecinalistas hemos intentado articular los problemas del barrio con las posibles soluciones que debería haber brindado el municipio a través de Asuntos de la Comunidad.
Por todos los problemas antes descriptos es que en estas conclusiones queremos hacer hincapié en lo siguiente:
1) Asuntos de la Comunidad debe ser recategorizada, elevándola al rango de Subsecretaría dependiendo del Intendente o, cuanto menos, mantenerla en el ámbito de la Secretaría de Gobierno.
2) Asuntos de la Comunidad debe contar con los medios, personal y espacio para que los fomentistas podamos promover los proyectos y acciones que se deben realizar en cada barrio para mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos.
3) Asimismo debe estar al frente de Asuntos de la Comunidad un experimentado vecinalista que pueda aportar su experiencia a un cargo de esa jerarquía.
4) Se deben instrumentar, con el asesoramiento de comisiones honorarias de vecinalistas, las acciones pertinentes para solucionar los problemas descriptos en estas conclusiones y todos los otros que se trataron en la Convención y aquí, por razones obvias de espacio, no se enumeran.
Esperamos haber atisbado la visión del fomentismo recogida en la Primera Convención de Vecinalistas; las carencias y posibles soluciones de la ciudad, las debilidades y las fortalezas del mismo fomentismo y aspiramos ante que nada que el próximo gobierno municipal que asuma el 10 de diciembre sepa leer esta realidad e interpretarla con idoneidad, transparencia, honestidad y participación.
Mar del Plata, 28 de julio de 2007

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