Estimado Secretario de Gobierno, Sr Oscar Pagni
26-10-2007 02:39:27
Mar del Plata, 25 de octubre de 2007
Estimado Secretario de Gobierno, Sr Oscar Pagni:
Me siento honrado de poder leer estas humildes palabras ante usted. Yo que soy un nuevo vecinalista y un viejo rugbier que ha compartido los mejores y jóvenes momentos de equipo con compañeros y terceros tiempos con amigos rivales que en gran medida hoy integran el personal de este municipio como el sr. Armendariz, el querido Abel Valderrey, como usted, y el quizá hoy más en boca de todos , el candidato a intendente Sergio Fares. Quizás ustedes sean los mas visibles, pero cientos de rugbiers trabajan en este palacio. Es que el rugby es un deporte que quienes los practicamos lo amamos, porque es algo que nos ha hecho vivir experiencias únicas de equipo y amistad, lo queremos como uno ama a la familia y a los amigos, muchos de ellos del ambiente de este deporte, que como usted verá, sr. Pagni, yo encumbro. Pero antes de ser un viejo rugbiers, con los dedos doblados, con las cervicales trituradas de chocar en la primera línea, soy un viejo vecino que hace cuarenta años vive en la ciudad: nací en Bosque Alegre, viví en Bosque Grande, luego en Montemar y hace un tiempo en Las Dalias. Todos los vecinos de este último barrio, que comienza en Biguá y termina en Unión del Sur, hemos sido condenados porque una persona de una comisión directiva en el año 1995, en aparente complicidad con una funcionaria de turno, hizo una mala rendición de cuenta y aunque la justicia la declaró inocente, el barrio —al revés que el pueblo en Fuenteovejuna— fue declarado culpable. En 1995 el municipio le quitó a la asociación las herramientas y el convenio que poseía para poder mantener los terrenos baldíos, las veredas y las plazas (en realidad las que en algún tiempo fueron plazas). Hoy llegando por Beltrán al barrio, a simple vista, notamos la diferencia entre el césped del Club Bigua y los matorrales del barrio Las Dalias, por suerte en el patio de atrás de Las Dalias tenemos el verde paraíso de Schoenstatt, del club Unión del Sur y del banco Provincia. Cabe destacar que este club a través de un convenio con el municipio debía cuidar el corte de pasto de una de las plazas del barrio, pero no lo cumplió y hoy, como han salido en todos los medios, son los niños de un jardín de infantes quienes lo hacen.
Hace cuarenta años que vivo en la ciudad y estoy esperando que las prioridades cambien, llega un nuevo verano y seguimos esperando, con el infierno de pastos alrededor, proclive a la delincuencia, a las violaciones (atrocidad que ya sucedió en nuestro barrio), a las enfermedades y la suciedad. Por esto los vecinos —porque yo por motivos obvios, más que un vecinalista, soy un vecino— estamos cansados de esperar y sabemos que la duda y la espera llevan a la inacción. Sabemos que esperando no logramos nada, estamos padeciendo esta experiencia, nadie se acuerda de nosotros si no somos nosotros mismos quienes se lo hacemos recordar. Es por eso que el barrio, todo el barrio, está entristecido, desilusionado, por el orden de prioridades que ustedes le han dado a los tractores destinados en gran cantidad a los club de rugby (casi un 60 %) y en menor medida a otros clubes y un 20 % (si no he sacado mal el porcentaje) a asociaciones vecinales de fomento sin convenios. Es verdad que dos vecinos de Las Dalias van al club Biguá, club al cual el municipio le suele costar el césped, pero ellos prefieren el pasto corto en el barrio, por el simple hecho que en el club ya está corto.
Nosotros no queremos ser dueños de un tractor, queremos que nos corten el pasto de las tres plazas, de los terrenos baldíos y veredas de las 144 manzanas, sea quien sea que nos corte el pasto, que podamos estar a la misma altura (en todos sus sentidos) del Club Biguá y de Unión del Sur. Para eso entramos al fomentismo, porque notamos que con la sociedad de fomento vacía, nadie se hacía cargo de los problemas del barrio. Si nadie nos corta el pasto, necesitamos tener las herramientas nosotros. Tenemos tres maquinas conocidas como vidaleras tiradas en la sociedad de fomento, cuando le pedimos permiso a Asunto de la Comunidad para hacer de las tres dos, nos dijeron que no, ya que es patrimonio del municipio. No quiero entrar en este tema de pertenencias, ya que no soy jurista, pero como vecino me parece ilógico. Hacemos grandes esfuerzos y la deuda del año 1995 y los 12 carteles de la calle Beltrán que la semana que viene colocaremos (para que no piensen que lo hacemos por las elecciones) lo pagamos de nuestro bolsillo. Bien podríamos mantener un tractor, como los harán sin dudas las tres asociaciones a las que ya se lo entregaron.
Será por este esfuerzo honesto y sin otro motivo que el de recuperar el barrio olvidado, hoy a siete meses de trabajar en esto, el barrio, de punta a punta, nos apoya. Pero también es verdad, como dijo un funcionario en los medios, que estamos cansados, los vecinos estamos cansados, pero este nuevo vecinalista llamado Carlos Aletto se siente fuerte para ser portavoz de este cansancio, porque siente el apoyo de los vecinos, de sus amigos rugbiers y fundamentalmente del buen vecinalismo que lo acompaña en esta breve gestión. Lamentamos mucho que esta entrega de tractores se haya llevado a cabo una semana ante de las elecciones, tiempo en el que todo se confunde con la mala política y no con la buena política que es trabajar por la polis, es decir la ciudad. Perdón a usted sr. Oscar Pagni y a través suyo al sr. Rodolfo Armendariz, si en algún momento se sintieron ofendidos por expresar esta opinión pero como dice los dos últimos versos de nuestro mejor poema gauchesco :
no es para mal de ninguno / sino para bien de todos.
Muchas gracias
Lic. Carlos Aletto
Presidente de la Asociación de Fomento Fray Luis Beltrán —Las Dalias—
Estimado Secretario de Gobierno, Sr Oscar Pagni:
Me siento honrado de poder leer estas humildes palabras ante usted. Yo que soy un nuevo vecinalista y un viejo rugbier que ha compartido los mejores y jóvenes momentos de equipo con compañeros y terceros tiempos con amigos rivales que en gran medida hoy integran el personal de este municipio como el sr. Armendariz, el querido Abel Valderrey, como usted, y el quizá hoy más en boca de todos , el candidato a intendente Sergio Fares. Quizás ustedes sean los mas visibles, pero cientos de rugbiers trabajan en este palacio. Es que el rugby es un deporte que quienes los practicamos lo amamos, porque es algo que nos ha hecho vivir experiencias únicas de equipo y amistad, lo queremos como uno ama a la familia y a los amigos, muchos de ellos del ambiente de este deporte, que como usted verá, sr. Pagni, yo encumbro. Pero antes de ser un viejo rugbiers, con los dedos doblados, con las cervicales trituradas de chocar en la primera línea, soy un viejo vecino que hace cuarenta años vive en la ciudad: nací en Bosque Alegre, viví en Bosque Grande, luego en Montemar y hace un tiempo en Las Dalias. Todos los vecinos de este último barrio, que comienza en Biguá y termina en Unión del Sur, hemos sido condenados porque una persona de una comisión directiva en el año 1995, en aparente complicidad con una funcionaria de turno, hizo una mala rendición de cuenta y aunque la justicia la declaró inocente, el barrio —al revés que el pueblo en Fuenteovejuna— fue declarado culpable. En 1995 el municipio le quitó a la asociación las herramientas y el convenio que poseía para poder mantener los terrenos baldíos, las veredas y las plazas (en realidad las que en algún tiempo fueron plazas). Hoy llegando por Beltrán al barrio, a simple vista, notamos la diferencia entre el césped del Club Bigua y los matorrales del barrio Las Dalias, por suerte en el patio de atrás de Las Dalias tenemos el verde paraíso de Schoenstatt, del club Unión del Sur y del banco Provincia. Cabe destacar que este club a través de un convenio con el municipio debía cuidar el corte de pasto de una de las plazas del barrio, pero no lo cumplió y hoy, como han salido en todos los medios, son los niños de un jardín de infantes quienes lo hacen.
Hace cuarenta años que vivo en la ciudad y estoy esperando que las prioridades cambien, llega un nuevo verano y seguimos esperando, con el infierno de pastos alrededor, proclive a la delincuencia, a las violaciones (atrocidad que ya sucedió en nuestro barrio), a las enfermedades y la suciedad. Por esto los vecinos —porque yo por motivos obvios, más que un vecinalista, soy un vecino— estamos cansados de esperar y sabemos que la duda y la espera llevan a la inacción. Sabemos que esperando no logramos nada, estamos padeciendo esta experiencia, nadie se acuerda de nosotros si no somos nosotros mismos quienes se lo hacemos recordar. Es por eso que el barrio, todo el barrio, está entristecido, desilusionado, por el orden de prioridades que ustedes le han dado a los tractores destinados en gran cantidad a los club de rugby (casi un 60 %) y en menor medida a otros clubes y un 20 % (si no he sacado mal el porcentaje) a asociaciones vecinales de fomento sin convenios. Es verdad que dos vecinos de Las Dalias van al club Biguá, club al cual el municipio le suele costar el césped, pero ellos prefieren el pasto corto en el barrio, por el simple hecho que en el club ya está corto.
Nosotros no queremos ser dueños de un tractor, queremos que nos corten el pasto de las tres plazas, de los terrenos baldíos y veredas de las 144 manzanas, sea quien sea que nos corte el pasto, que podamos estar a la misma altura (en todos sus sentidos) del Club Biguá y de Unión del Sur. Para eso entramos al fomentismo, porque notamos que con la sociedad de fomento vacía, nadie se hacía cargo de los problemas del barrio. Si nadie nos corta el pasto, necesitamos tener las herramientas nosotros. Tenemos tres maquinas conocidas como vidaleras tiradas en la sociedad de fomento, cuando le pedimos permiso a Asunto de la Comunidad para hacer de las tres dos, nos dijeron que no, ya que es patrimonio del municipio. No quiero entrar en este tema de pertenencias, ya que no soy jurista, pero como vecino me parece ilógico. Hacemos grandes esfuerzos y la deuda del año 1995 y los 12 carteles de la calle Beltrán que la semana que viene colocaremos (para que no piensen que lo hacemos por las elecciones) lo pagamos de nuestro bolsillo. Bien podríamos mantener un tractor, como los harán sin dudas las tres asociaciones a las que ya se lo entregaron.
Será por este esfuerzo honesto y sin otro motivo que el de recuperar el barrio olvidado, hoy a siete meses de trabajar en esto, el barrio, de punta a punta, nos apoya. Pero también es verdad, como dijo un funcionario en los medios, que estamos cansados, los vecinos estamos cansados, pero este nuevo vecinalista llamado Carlos Aletto se siente fuerte para ser portavoz de este cansancio, porque siente el apoyo de los vecinos, de sus amigos rugbiers y fundamentalmente del buen vecinalismo que lo acompaña en esta breve gestión. Lamentamos mucho que esta entrega de tractores se haya llevado a cabo una semana ante de las elecciones, tiempo en el que todo se confunde con la mala política y no con la buena política que es trabajar por la polis, es decir la ciudad. Perdón a usted sr. Oscar Pagni y a través suyo al sr. Rodolfo Armendariz, si en algún momento se sintieron ofendidos por expresar esta opinión pero como dice los dos últimos versos de nuestro mejor poema gauchesco :
no es para mal de ninguno / sino para bien de todos.
Muchas gracias
Lic. Carlos Aletto
Presidente de la Asociación de Fomento Fray Luis Beltrán —Las Dalias—
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Comentario hecho por carlos, el día 20-08-2008 16:03:33h.
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